La ciudad o la región, son lugares que conforman la vida cotidiana y por ende las culturas, los hábitos de vida, la política, las dinámicas económicas, las geografías, infraestructuras, equipamientos cívicos y sociales, los servicios y calidad de bienestar de los ciudadanos. El territorio, el ámbito local, adquiere una decisiva y creciente presencia y dimensión en cuanto incide en lo más íntimo y cercano de nuestra existencia, así como en la producción, el consumo y en los conocimientos. Importa señalar que la globalización ha conducido hacia una nueva función estratégica para las principales ciudades, que se transforman en los centros de comando de la economía global, en ubicaciones clave para los servicios financieros y los especializados para las empresas, en sitios para la generación de innovaciones y desarrollos tecnológicos, así como en mercados importantes en el ámbito internacional. Esto conduce a la conformación de un nuevo tipo de urbe: la ciudad global.
Muchas ciudades en europa y en el resto del mundo, están atravesando una crisis con lo que se pone en peligro la paz y el equilibrio social. Este estado de cosas se debe a problemas que deben ser completamente resueltos. teorías y métodos urbanos obsoletos frenan cualquier desarrollo o innovación, y generan o perpetúan la crisis en las ciudades. La carta de Atenas de Le Corbusier, el arquitecto francés, dividió las ciudades en distritos monofuncionales, lo cual produjo distorsiones que han llevado, con el tiempo, a serios problemas. resultados tangibles de ello son los barrios problemáticos, los excluidos sociales, así como los sobrecostes económicos y sociales que se derivan de la distancia entre la casa y el lugar de trabajo. La contaminación y el fuerte tráfico en las ciudades se deben también a las políticas urbanas. La calidad de vida en la ciudad está seriamente amenazada y, si las ciudades tienen futuro, estos problemas han de ser abordados.
Estas inercias conceptuales de la ciudad generan particularismos que socialmente la segmentan. Estudios con jóvenes inmigrantes en París, en Lyon, en Marsella, a la pregunta a jóvenes que tienen la doble nacionalidad argelina y francesa: tú qué eres, ¿argelino o francés?, respondieron: Yo soy de Marsella. Y más concretamente, no, Marsella no me interesa, yo soy del conjunto habitacional X. O Yo soy del conjunto habitacional Víctor Hugo, o yo soy de la torre 12, y no tengo nada que ver con esos idiotas de la torre 14, que son exactamente la misma población. Es decir, hay un localismo que es una expresión muy importante. Lo que existe es una separación. Emplearé un vocabulario norteamericano: hay un mundo de los habitantes de la ciudad, los overnights. Hay una categoría pero esto es más cierto para los EE.UU. que para los países latinos, europeos o sudamericanos: los sub-overnights, que son la clase media que en los EE.UU. y en algunos países europeos está en la periferia, en los distritos ricos como por ejemplo Washington, que es un caso extremo. Overnights, sub-overnights y ex-overnights, tres categorías muy distintas, incluso desde un punto de vista administrativo. En los EE.UU. por ejemplo, muchas veces los ricos, digamos la clase media-alta, no pertenece a la misma ciudad ni al distrito federal, como es el caso de Washington; están en Maryland, camino a Baltimore. Existe una separación y el punto final es el gueto. Sería muy exagerado decir que es una tendencia general; sin embargo, para crear una imagen un poco dramática, diría que sí hay una tendencia fuerte en la historia urbana: una tendencia hacia la segregación y, por qué no, una tendencia hacia la ghetización. En la modernidad asistimos al fenómeno de la instauración de la otredad en el ámbito de la urbe: es la ciudad misma la que se convierte en lugar extraño, en "selva" (Baudelaire), en una pluralidad de sentidos tan grande que impide toda simple caracterización y diferenciación desde lo propio/lo ajeno. La ajenidad se apropia de la ciudad, transita por sus calles en la forma del extranjero, del mendigo, del diferente, de todo aquel que se convierte en fuerza amenazante para el otrora hogar del individuo. Cada vez más, en la modernidad tardía, el ciudadano no halla su casa en la ciudad, porque ésta está habitada por otros. Cada vez más, la ciudad es lugar de tránsito, laberinto apto para la pérdida, lugar del intercambio y del consumo, y como tal, de la homogeneidad que no pareciera tener en cuenta las diferencias.
Para constreñir estos desarreglos de la ciudad globalizante hay que potenciar la construcción de una ciudad justa, o, lo que es lo mismo, conformar un hecho territorial donde la justicia, los alimentos, la educación, el cobijo (la vivienda), la sanidad y las posibilidades, se distribuyan debidamente y donde todos sus habitantes se sientan partícipes de su gobierno. Para ello, mitigar la dualización que caracteriza hoy en día a la ciudad, corregir las desigualdades sociales y equilibrar el territorio urbano, asumiendo el liderazgo del espacio público, colectivo, abierto y multifuncional como el más eficaz instrumento vertebrador y de cohesión social.
La modernización, por consecuencia, será socialmente avanzada o no será, puesto que de lo contrario estaríamos abundando en desequilibrios que terminarían haciendo estéril su desarrollo, no se puede asumir un crecimiento puramente cuantitativo que no represente un aumento generalizado del bienestar de sus ciudadanos. para ello, hay que buscar la optimización de la gestión urbana y de la administración de infraestructuras y servicios públicos, la mejora del medio ambiente, integración comunitaria, ahorro de recursos no renovables, creación de nuevos servicios sociales, nuevas posibilidades para los servicios de salud, nuevas modalidades para la educación y la cultura, posibilidades de formación, desarrollo de formas artísticas innovadoras. se trata de un debate que trasciende a la tecnología en sí y la relaciona con las políticas públicas. Estas tecnologías no son buenas ni malas, pero tampoco neutras, y sus modos de apropiación quedan determinados por el particular contexto político, económico y social en el cual se insertan.